Afanito.
Las tribulaciones de un pececito.

Crónicas políticas: cuando impera la demagogia. Febrero de 2007.

Izquierda y Progreso (I.P.) es una formación política local interesante, una buena opción para aquellos votantes de izquierdas que pueden estar un tanto desencantados de las políticas de los partidos tradicionales o mayoritarios.

Sin embargo, la razón principal por la que a un ciudadano puede desencantarle una u otra opción política es, justamente, cuando se miente o se utiliza la demagogia. Esto es algo en lo que, por desgracia, I.P. cae cada vez con más frecuencia, tanto en sus comunicados como en su foro. Aunque las opiniones vertidas en este foro no pueden achacarse a su propietario (I.P.), sino a sus usuarios, sí se echa de menos una cierta presencia, llamémosla institucional que frene o ponga coto las ansias depredadoras de algunos de sus usuarios.

Pero, lo que está claro es que las opiniones escritas en sus boletines son, sin duda, atribuibles a esta formación política. Es el caso del boletín de febrero de 2007, titulado Un Ayuntamiento sin luces, pero con muchos enchufes. ¿Qué cosas están mal en dicho boletín? Enumero las que, en mi opinión, no se deberían haber escrito. O, al menos, no de esa manera.

El título: I.P. vuelve a caer en la torpeza de equivocar el contenido por el continente. Como se ha debatido en más de una ocasión en su foro, este tema recurrente lo único que consigue es restar votos. Una actitud claramente autodestructiva en tanto que el objetivo principal de una formación política en la oposición es la de ganar las elecciones. Parece que cuesta asimilar que vivimos en un pueblo, que muchos de los que pueden leer dicho boletín tienen un familiar, amigo o conocido trabajando en el Ayuntamiento. Que esas personas pueden sentirse solidarias ante el atacado, reaccionando en contra de I.P. No voy a entrar en la forma de contratación de esas personas, que debería ser legal y transparente. Pero la responsabilidad de una contratación que no sea totalmente legal es de quien contrata, no del contratado.

Por tanto, en vez de denunciar la situación apuntando a la causa, se cargan las tintas sobre el efecto, la persona cuyo único crimen es aceptar un trabajo. Que existen los enchufes es algo que nadie pone en cuestión. Lo que es cuestionable es la tendencia a presentar que todo trabajador del ayuntamiento es un enchufado, argumento recurrente en el foro de discusión de I.P. Sin embargo, es falso y para demostrarlo sólo es necesario encontrar a una persona cuya contratación haya sido totalmente transparente y sin relación con el partido gobernante. Eso es fácil de hacer, aunque requiere un poco de trabajo.

Al menos a mi, ahora me queda claro que esas discusiones en el foro no eran tan sólo con ciudadanos normales, visitantes más o menos asiduos del foro. Ahora sé que puedo considerar que este tema es un sentimiento generalizado de I.P. La lástima es que sea falso. Espero que algún día se enteren que necesitan todos los votos para ganar unas elecciones. Pero podría ocurrir que, cuando eso ocurra, fuese ya tarde.

El contenido: se supone que se denuncia la falta de alumbrado público. Se hace una buena referencia a las ocasiones en las que este grupo municipal ha planteado esa cuestión, con constancia y con buen hacer. Pero el tema se desvía dedicando espacio a mencionar lo que cobran los concejales y el sueldo del propio alcalde.

Esto no es serio. La demagogia es una práctica indeseable a la que se recurre con demasiada frecuencia. Este es un caso. Se pretende ganar el favor del lector no mediante la descripción de las medidas efectivas que se deberían ejecutar, sino mediante el desprestigio del oponente, aprovechando la mínima ocasión.

Me pregunto: si ganasen las elecciones del 2007 ¿acaso no van a cobrar ellos un sueldo? ¿Quizás se lo van a reducir? ¿Saben, a ciencia cierta, si ese sueldo es claramente desproporcionado o, por el contrario, es adecuado a la dedicación y a los gastos que comporta el cargo? Pero, fundamentalmente: ¿por qué utilizar un argumento que se puede volver en su contra si, algún día, gobiernan este pueblo?

En ese espacio dedicado a la demagogia me gustaría haber leído la relación de esas 120 calles con alumbrado deficiente, o qué variable se utiliza para decidir si el alumbrado es deficiente (nº de farolas apagadas/nº de farolas encendidas, edad de las farolas, cantidad de luz emitida medida por un aparato a los efectos). Es decir, argumentos dirigidos a demostrar al elector que, a pesar de estar en la oposición, son capaces de trabajar eficientemente en pro del bienestar del ciudadano. Es decir, si son capaces de hacer esto en la oposición, dedicando tan sólo parte de su tiempo libre, de qué no serán capaces si gobiernan.

Esas son las cosas que convencen, no intentar desprestigiar al contrario. Porque el pueblo se puede plantear que quién nos garantiza que cuando I.P. gobierne no harán lo mismo. El trabajo es la única garantía, la demostración de un buen hacer. El desprestigio es un arma de doble filo que se vuelve en contra del que la usa con facilidad.

Por ejemplo, decir que a este alcalde no lo ha votado nadie es falso. Decir mentiras hace que se piense que quien las dice es un mentiroso y, en consecuencia, se desconfía de él.

Este alcalde sí ha sido votado. En unas elecciones municipales, el ciudadano vota una lista cerrada. Por regla general, la persona que encabeza la lista suele ser el candidato a ocupar la alcaldía. Sin embargo, no tiene por qué ser así. Es más, una vez celebradas las elecciones, durante la constitución de la nueva corporación municipal, los distintos partidos proponen a su candidato y se votan dichas candidaturas, saliendo elegido como alcalde aquél que recibe más votos. Esto no lo digo yo, lo dice el artículo 196 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General. Es decir, el alcalde no es elegido por los ciudadanos, sino por el pleno. Así ocurrió en el año 2003, ganando el PSOE las elecciones municipales y siendo elegido alcalde Emilio Amuedo (me hubiese gustado poner la información de la Web del Congreso pero, por lo visto, están de reformas). Sin embargo, tras las elecciones generales del 2004, éste emigró (o lo emigraron, según otros) al Congreso de los Diputados. Una vez producido su cese, Antonio Maestre sí fue elegido por el pleno, e iba en la lista que votaron los ciudadanos en las elecciones municipales de 2003. Por tanto, su nombramiento es legítimo y ese argumento es falso.

No me gusta el hacer de los políticos que no intentan convencer mediante hechos, sino mediante el uso de la demagogia y la mentira. No me gusta que se trate de confundir al ciudadano. Esto desvirtúa al político y a la práctica de la política, rebajándola a niveles que no les corresponde. El hecho de que sea práctica común por la mayoría de los partidos políticos y algunos medios de comunicación (o de desinformación) no lo justifica.

Antes de las elecciones de 2003, I.P. se destacaba por la seriedad y la transparencia. Las cosas se decían claras y contundentes, el mensaje era sencillo y (pienso) cierto: por un gobierno limpio. Por la limpieza de las instituciones, de la democracia, de la normalidad política, de la necesidad que clamaba el pueblo aburrido de tanto pillaje. Sin embargo, no sé por qué y me gustaría saber la razón, estos panfletos y otras actitudes parecen marcar una desviación de esa línea que nunca se debió abandonar. Es una lástima, pero todavía estáis a tiempo. De esta forma, estoy convencido, no se ganan unas elecciones.

23:11 | zezentinueve | 0 Comentarios | #

LA PROPIEDAD TRANSITIVA.

En el Pleno del Ayuntamiento de Los Palacios que se celebró el día 19 de octubre de 2006 (un Pleno, en otros aspectos, revelador en mi opinión), el Concejal Delegado de Delegado de Educación, Urbanismo e Información, D. Ismael Perea Martín (D. Ismael), hizo mención a la propiedad transitiva de los conjuntos ante diferentes calificativos relacionados con el prefijo "in" aportados gentilmente por la oposición, como por ejemplo "incompetente", diciendo que si se tachaba de esos "in" al equipo de gobierno, en virtud de la propiedad transitiva, la oposición estaba tachando a los votantes del PSOE, a los ciudadanos, de esos mismos "in".

Ante la incredulidad del portavoz del Grupo Municipal Andalucista en la oposición, sobre lo adecuado de este razonamiento, D. Ismael se mostró firme diciendo que era así y que se lo podría demostrar cuando quisiera. Por desgracia, el portavoz del P.A. no insistió y D. Ismael no tuvo que demostrarlo. Hubiese sido terrible para él porque se marcó un farol, no hubiera podido demostrar tal relación. Veamos por qué.

La propiedad transitiva o, más exactamente, la relación transitiva es una propiedad de los conjuntos de números enteros que dice (más o menos) que si un conjunto A está relacionado con otro B y, además, este B está relacionado con otro C, los conjuntos A y C están, así mismo, relacionados. Es decir, un conjunto de elementos no es o no deja de ser transitivo, lo que es transitivo es la relación entre ambos. Relaciones que han de ser cuantitativas, no cualitativas.

Por tanto, lo que hay que demostrar si la relación establecida es transitiva. Veamos la relación, que podría ser así:

Los votantes del PSOE (A) eligieron al actual Equipo de Gobierno (B).
El Equipo de Gobierno (B) pertenece al grupo de los Incompentes (C).
Los votantes del PSOE (A) pertenecen al grupo de los Incompetentes (C).

O lo que es lo mismo:

A elige a B.
B pertenece a C.
A pertenece a C.

La relación "elegir" y la relación "pertenecer" son diferentes. Si entrar de lleno en sus características, para establecer si los conjuntos cumplen la relación transitiva, esta relación debe ser la misma. Sin embargo, no lo es. Además, la relación "elegir" no es cuantitativa, sino cualitativa, depende de la opción personal del sujeto de un determinado conjunto.

Realmente, lo que D. Ismael quiso establecer es una relación lógica. Lamentablemente, es un planteamiento es falaz. Es igual que este silogismo:

Sócrates es un hombre.
Sócrates murió envenenado.
Todos los hombres mueren envenenados.

El planteamiento es falso porque no existe razón que indique que todos los hombres vayan a morir envenenados, a pesar de que Sócrates fue un hombre y, además, muriese envenenado.

Así pues, D. Ismael, usted no tiene razón. Se marcó un farol y si su oponente hubiese tenido los conocimientos adecuados o hubiese insistido un poco más, podría haberlo puesto en un aprieto. ¡Tenga más cuidado la próxima vez, hombre!

18:49 | zezentinueve | 13 Comentarios | #




		

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